Mamut a la Polar

2009/02/01

COLABORACION

Uno de los padecimientos que más ha estado alarmando en las consultas médicas, clínicas e incluso quirófanos a nivel mundial es la “obesidad”. Mucho se le atribuye a un origen hereditario, pero pocos le dan importancia al poder que el medio ambiente tiene sobre ésta. Tanto locales como migrantes en Finlandia han reportado que su apetito es más feroz cuando llega el invierno. Ésto me recuerda a un comercial muy famoso que vi en los 80’s: “Ante un apetito feroz, devórate un mamut a la polar”. Pero si esos mamuts se ingieren muy seguido, el susto que te llevas no sólo al sentirte, sino también al verte como un paquidermo prehistórico.

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Una explicación lógica al problema sería cuando la tormenta de nieve hace su aparición, nuestro reloj biológico registra la baja temperatura y trata de prevenirnos de una posible hambruna al marcarnos, no sólo las horas sino lo que debemos comer. ¿Qué pasa? pues te diriges al súper a comprar: dulces, chocolates, sopas cremosas y comidas grasosas para calmar el pánico, producto de una reacción primitiva de nuestra mente animal.

Hay que recordar que los animales que viven en los extremos opuestos del globo terráqueo tienen que lidiar cada año con estos cambios climáticos y sus cuerpos se preparan para almacenar la mayor cantidad de energía posible a manera de grasa. Sólo imagínente, un oso grissly almacena cada invierno un promedio de un millón de calorías para satisfacer sus necesidades hibernales y cuando se despiertan, tienen que volver a comer lo equivalente para cada temporada.

El mecanismo que describí parece ser muy conveniente en un lugar donde la comida y los recursos para obtenerla escasean. Pero ante un medio donde abundan los supermercados y los centros comerciales no se necesita este mecanismo de compensación para sobrevivir. No obstante, el hambre sigue haciendo de las suyas como una fiera que ruge en nuestro interior por comer. Si ésta no se controla, acabará por volverse en nuestra contra, ¿cómo? con un problema llamado “Síndrome Metabólico”, lo que significa que cuando una persona tiene mucho apetito y se sobrealimenta, por lógica sube de peso y con el tiempo no puede procesar el azúcar de su cuerpo, generándole una diabetes y daños en el corazón. La pregunta del millón es ¿cómo saber si se tiene este problema? Toma en cuenta los siguientes puntos:

1. Si eres mujer y tu abdomen mide más de 88 cm; si eres hombre y mide más de 100 cm
2. Si tienes presión alta
3. Si tienes altos niveles de azúcar en la sangre (más de 110 mg/dl)
4. Si tienes altos niveles de grasa corporal
5. Si tu colesterol bueno se encuentra por debajo de lo recomendado

El año pasado nuestro equipo de trabajo realizó un estudio en Finlandia con 8028 personas que sacaron un alto puntaje en síntomas de depresión estacional y tuvieron como consecuencia el síndrome metabólico, para más información puedes visitar la siguiente página: http://www.pubmedcentral.nih.gov/articlerender.fcgi?artid=2190794.

Recuerda, una alteración en el reloj biológico puede marcar pautas desordenadas en nuestros hábitos de comer. Ahora me gustaría hacerte un par de preguntas: ¿Crees tener tres o más de los síntomas que acabo de enumerar? ¿Has hecho ejercicio últimamente y por cuantos minutos al día? En caso de tener la más mínima sospecha de padecer el síndrome, lo mejor es hacerse unos análisis en el laboratorio y consultar a su médico.

Dra. Chilin Ku’uku Nutz
(nombre maya traducido como “la ardilla que interpreta las ideas en una nuez”)

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5 comentarios to “Mamut a la Polar”

  1. infantil said

    Como dijo un conocido:

    Cuando cumples 30 necesitas 10% menos calorías que a los 20. Cuando cumples 40 necesitas 20% menos calorías que a los 20.

  2. Sofia Kovacevic said

    Muy interesante!

  3. Adelita said

    Mi quridídima Dra corazón o mejor dicho Dra Ardilla de cabecera:

    Debo confezar que el año pasado, cuando pasé mi primer invierno en Finlandia, estuvé como loca, desesperada y sin control consumiendo dulces…. ups, lo sé, grave error, ahora lo entiendo, después de su post.

    Era un mecanismo instantáneo de ir a la cocina y comer todo lo que tuviera azucar… Ya parecia Celia Cruz cantando ¡¡¡Azucar, Azucar!! Jamas en mi vida había comido tantos chocolates, dulces y pullas.

    Este año me esta costando, claramente no hacer lo mismo, pero creo que lo estoy logrando…

  4. Dra Ku'uku Nutz said

    Hola Adelita,

    Antes que nada dejame decirte que no eres la única en confesar esa pequeña debilidad invernal. Cualquier finlandés te puede decir que tiene también esa tentación. Fijate que una vez lei un artículo donde entrevistaron a un entrenador físico y comento que antes que nada no hay que sentirse culpable por el deseo de sobrevivir (comer para vivir). Creo que lo que hay que estar conscientes es que no necesitamos tantas reservas habiendo tantos lugares donde puedes encontrar comida. Creo que un tip muy tentador y poco culpígeno sería picar fruta y sumergirla en fundue de chocolate semi amargo, ya que este chocolate contiene flavonoides (nutrientes y antioxidantes) y no es tan grasoso.

    Cuidate

  5. La Boop said

    Hay que echarle todos los “kilos” para no caer en ese rollo mental, porque después se caen en depresiones y cuesta mucho trabajo salir del hoyo…no se dejen!

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