¡No está en Chino, está en Finés!

2009/06/13

FinnishFlag

El salón de clase está casi lleno, somos alrededor de 20 estudiantes de diferentes partes del mundo. “¡Curso intensivo!, ¡tienen que estudiar todos los días! Son dos horas y media de clase y cuatro de trabajo en casa”, dice la maestra con sonrisa en los labios y levantando la mano para acentuar su frase.

Es la segunda vez que tomo el nivel 2 de Finés, la primera fue en otoño del 2008 y así como entré, así salí… aunque para ser más precisa, me quedé perdida entre el vocabulario, la conjugación de verbos y gramática incomprendida, ¿y formular por lo menos una frase? Eso era pedir demasiado.

A diferencia de los dos meses del curso pasado, donde éramos más de 30 estudiantes, esta vez son tres semanas y media. Se “tiene” que cumplir con la cuota de nueve capítulos de un libro. En un día estudiamos varias reglas, palabras, frases, diálogos… La asimilación no es muy importante, tenemos prisa ¿para qué? No lo sé, el método de estudio está diseñado de esta forma -quizá los finlandeses están preparados para funcionar así- los de fuera tenemos que desarrollar una memoria de elefante para recordar palabras y gramática de un idioma tan “diferente” en unas cuantas semanas.

Esta vez me prometí no perder la motivación, de estudiar más duro, aprender todas las reglas…. mmm, ¿qué más..? Cada día es un reto, la gramática es explicada en finés, no todos entendemos, pero más vale hacerlo porque es “acumulativo”. La primera semana, el idioma me produce una fatiga mental. “Ayer dormí por la tarde” me comenta una paisana. “Qué curioso, a mi me pasó lo mismo, jamás duermo durante el día a menos que esté enferma… o deprimida” le comenté.

Conforme pasan los días, los estudiantes comienzan hacer bromas: “después de la clase hay que irnos al bar” dice el compañero de la última fila. “O fumar mota, quizá así aprenderíamos más rápido” dice el de enseguida… Kim, un coreano que estudió Finés durante seis meses en su país, parece ser el más motivado de la clase, cada vez que salimos se acerca y nos habla en Finés.  Es el más participativo y nos corrige todo el tiempo.

Por mi parte, desde que estudio finés mi cerebro funciona al -25% de mis capacidades, por lo cual esta semana decidí escribir mi post sobre mi experiencia en este proceso de integración. Encontré un artículo escrito por Hannele Branch, catedrática de finés, quien opina que los maestros dan tarea y los estudiantes no la hacen y que aprender este idioma requiere de un trabajo duro: “Los estudiantes creen o esperan que el idioma va a ser aprendido por ósmosis, así como si nada en el salón de clase… El mayor obstáculo es el vocabulario, mismo que requiere ser memorizado y el maestro no puede memorizarlo por ustedes”…  “Sí, Sra. Hannele, pero sí puede mejorar el método de enseñanza… para esos son maestros”, pienso inmediatamente.

Conforme pasan los días, me siento más saturada, y nuevamente comienzo a perderme entre tanta información, lo que memoricé un día, al siguiente ya lo olvidé.  Para no desanimarme, recuerdo varios comentarios de personas que ya pasaron por ésto: “Cada vez que llegaba a la casa, quería llorar, no entendía nada y pasé por todas las escuelas y cursos por haber” me decía una colombiana que después de varios años en Finlandia se comunica perfectamente en Finés.

Después de algunos días comencé a trabajar con Nadia, mi paisana, quien fue maestra de idioma, y quien tiene una metodología más realista a nuestra forma de estudio. Nadia se inventa sus cuadros sinópticos, resúmenes y me dice “Si tan sólo la maestra hiciera ésto…” Sí, respondo, sí tan sólo se asegurara que los estudiantes están entendiendo… si en lugar de nueve capítulos fueran tres pero bien comprendidos, pero quizá tiene que cumplir con el sistema…. ¿Y por qué hacer un proceso de integración tan difícil, cuando se podría hacer más fácil?

Esta semana el diario finlandés Helsingin Sanomat me dió la razón al publicar una nota, en la cual el gobierno admite que el proceso de integración de los extranjeros no es eficiente, ya que la ley que regula los programas de integración fue creado hace 10 años y Finlandia está en otra realidad. Su intención es cambiar la ley -entre otras cosas- mejorar la capacitación del idioma.

Esta historia continuará… igualito que la Carabina de Ambrosio.

Rocío Adelita con varias carabinas por disparar


5 comentarios to “¡No está en Chino, está en Finés!”

  1. LP said

    Hola,

    Yo te entiendo muy bien. Aprender una idioma nueva no es fácil, especialmente el finés. Para mi tampoco era fácil aprender el español y sigo batallando… Y es cierto, depende mucho del maestro y el sistema que usan para enseñar.

    Aunque muchos hablan por ejemplo inglés, saber la idioma es importante para realmente adaptarse a una cultural nueva. Así me pasó a mi cuando vivía en México, hasta que aprendiera el español siempre me sentía muy afuera de todo.

    Saludos,
    LP

  2. Lauriux said

    Pues si…cuando llegué a Finlandia tuve el mismo problema, aunque mi maestro no estaba de mal ver, para mi fue muy aburrido sentarme a escuchar lo que casi no entendía.
    La mejor manera de aprender finés es estar entre finlandeses. Yo me pasé muchos años sin saber hablar pero en cuanto me integré en la vida laboral…ahi si no tuve opciones, ahi fue donde comencé a “agarrarle el gustillo” a un idioma tan dificil pues fue una situación totalmente interactiva. Con solo escuchar, nomás no. Me tomó un año y ya con el tiempo lo fui “perfeccionando”. El chiste de todo es comenzar y no importarte cuántos errores cometes al hablar.

    • Así es mi queridisima Lauriux,

      Mil gracias por tu comentario, tomaré tus consejos al pie de la letra. Creo que todos tenemos que pasar por ese proceso… Pero estoy de acuerdo que cuando ya hablas el idioma te integras más facilmente a la sociedad. Qué suerte tuviste con tu maestro, que estaba de buen ver… No sabría como tomarle el gustillo a mis clases…. lamentablemente me toco con una mujer… La proxima buscaré cursos impartidos por hombres, pero sólo que esté bien…. Jajajjajaaj

      Adelita

  3. Mario Ohrstron said

    Mi querida Adelita, espero te sea útil… estás aprendiendo una de las dos lenguas, según algunos expertos en la materia, más complicadas de las lenguas vivas y que más se hablan. De acuerdo a mi profesor en Oxford, el Finlandés junto con su hermano de origen, el Húngaro, son los dos más difíciles idiomas por aprender para un nativo-parlante de cualquier otro idioma. La perserverancia y el compromiso ayudan, y se que tu los tienes, así que estoy seguro en breve estarás hablando el Finlandés como una segunda o tercera o cuarta o que se yo que grado, lengua.
    Esto, es lo más valioso en mi opinión, cuando salimos a vivenciar y de paso aprender un idioma diferente a nuestra lengua nativa. El cambio de mentalidad, de paradigmas; el llegar a construir en otro lenguaje, es toda una proeza. Para mi, aprender Inglés me representó sueño y de vez en vez, ataques de cefalea y depresión, pero fue delicioso cuando al soñar, lo llegué a hacer en Inglés, es cuando sentí que realmente estaba iniciando a hablar en Inglés.

    Un beso, suerte en el proceso y estaré atento a las secuelas.

  4. lulu said

    Yo tambien tengo mi experiencia con un segundo idioma, y tambien se como se siente cuando llegas al salon y no entiendes nada, y mas cuando eres la unica persona que no sabes ese idioma. es frustrante pero cuando lo vas logrando y no digo cuando lo logras porque yo creo que es dificil lograrlo al 100%
    pero cuando lo empiezas a escribir y a hablar entoncces y sabes que lo estas intentando y que algun dia lo vas a ir perfeccionando.

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