Sol, Solecito…

2009/01/25

COLABORACION

Me imagino que alguna vez han escuchado o entonado en el kinder la canción: ”Sol solecito, calientame un poquito por hoy, por mañana y por toda la semana…” que en México sólo sirve para ampliar el vocabulario infantil. Pero al llegar a un país tan gélido como Finlandia, aquellas palabras tiernas de la cancioncita adquieren muchísimo sentido, ¿porqué?

Nunca me pasó por la cabeza el hecho de que una persona pierda su buen humor en un día sin sol, o porque se le fundió el foco de su casa y no encontró repuesto.  El frío y la oscuridad en una noche de invierno se convierten en el “parteaguas” de un juego mental conocido como “Depresión Invernal”.  Para muchos/as resulta increíble que una pequeña variación en el ánimo de la madre naturaleza desencadene el mecanismo de hibernación del reloj biológico. Este reloj es el responsable de dictar el ritmo de nuestras vidas; desde la hora en que debemos abrir el ojo, desalojar los restos de nuestra copiosa cena, hasta tumbarnos en nuestro rinconcito a pierna suelta.

En México nadie se queja de alteraciones en su ritmo interior, ya que el sol es el principal marcapasos de este reloj. Además, es el compañero más fiel y constante de cada día. Pero para aquellos paisanos que emigran a las aguas del norte y no cuentan con esa chispita de luz en su camino, los días se vuelven más y más largos bajo las sábanas. Las fiestas y reuniones se vuelven menos frecuentes y las comidas más abundantes, lo que provoca un aislamiento con mucho “peso”. 

Para poder sobrevivir a una rutina social que demanda presencia y acción de por lo menos ocho horas al día, la vida empieza a ser toda una simulación. En las tiendas de prestigio ya se puede encontrar un curioso despertador que poco a poco va encendiendo una lucecita que trata de imitar el amanecer después de un sueño de una noche de verano. Si con eso no basta para despertar del todo y se necesita recargar más la pila visual, hay unas lamparotas que emiten una luz parecida a una agradable mañana en Cuernavaca.

Otro aspecto a considerar es la iluminación en el interior del hogar, ya que si ésta no tiene suficientes paredes, ventanas, persianas y/o cortinas en tonos claro, agravan aún más los síntomas de un oso al hibernar; en otras palabras hay que vivir dentro de la lámpara de Aladino y no en la cueva de Alí Ba-ba.

Para saber más sobre el tema, pueden encontrar un artículo que realicé en el Instituto Nacional de Salud Pública de Helsinki en colaboración con el Dr Timo Partonen y otros autores, el cual tenía como objetivo analizar el impacto de los síntomas de la depresión estacional, la falta de luz en interiores sobre la calidad de vida y bienestar emocional: http://www.hqlo.com/content/6/1/56

Recuerden que entre menos luz en nuestro cuerpo, más letargo en nuestro espíritu.

Dra. Chilin Ku’uku Nutz
(nombre maya traducido como “la ardilla que interpreta las ideas en una nuez”)

 

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Borrachera solar

2009/01/03

El primer día del 2009 comienza asoleado y caluroso, a pesar de las bajas temperaturas que se han registrado en los últimos días en algunas zonas del norte del país. Ciudad Juárez amanece con 18 grados Centígrados, donde el clima característico de una zona semidesértica cambia del calor extremo en verano al frío en invierno.

Efectivamente tequileros-europeos, el calor no siempre está presente en toda América Latina, también llegan los frentes fríos y son tan fuertes que hasta se te congelan… los huesos… En pasados días, mientras en el sur de Finlandia se registraban cuatro grados Centígrados bajo cero, aquí llego a tres bajo cero. Sin embargo, a tan sólo una hora de esta ciudad norteña, el poblado de Villahumada tenía 13 bajo cero y en poblados de Durango 15 bajo cero. ¿Sorprendidos? Lo mismo pasa con los finlandeses al enterarse de las bajas temperaturas que aquí sufrimos.

Por su parte, Finlandia es un país famoso por sus inviernos largos y fríos aunque en los primeros días de enero, la capital de Finlandia amaneció apenas con cuatro bajo cero. Hace un par de semanas Laponia (al norte, muy al norte -donde vive Papá Noel-), se registraron los 30 bajo cero, pero eso fue sólo en el norte. Para ésto, los nórdicos están preparados, las paredes de sus casas son insuladas, tienen doble o triple ventana, lo que hace imposible espiar a los vecinos; los sistemas de calefacción se prenden durante el invierno y no se apagan hasta el fin de éste.

Pero regresando a cosas más calientes, en mi tierra natal el uno del 2009 era un día muy caluroso -para ser invierno-. Posiblemente se debe al cambio climático, a las llamadas cabañuelas[1] o a los dioses ocultos. Será melón o será sandía, como dejar de disfrutar la atmosfera cálida recreada por el clima.

Así es que para comenzar con pie derecho el 2009 y hacerlo más intenso todavía, disfruté una jugosa papaya, resultado de la vitamina del sol y la tierra de estos horizontes; unos huevos revueltos con nopalitos y harto chile, también producto de este continente; y tomé lo más preciado que entra por mi ventana: el sol.

Después de varias horas de embriaguez con vitamina D ¿Estaré lista para mi regreso a Finlandia? El punto es que pasaré varios meses de abstinencia de los típicos rayos que queman la piel, puede ser hasta verano, -si es que nos va bien-. Por su puesto estoy hablando de los rayos que broncean, porque tal vez en primavera llegue el sol a Finlandia, pero no con tanta intensidad. Aunque en algunas partes de América Latina hay bajas temperaturas, lo que nunca hace falta es el preciado solecito y nos llega con mucha intensidad.

mapa1

[1] Variaciones atmosféricas que, sobre todo en zonas rurales, los habitantes mantienen la creencia de que éstas influyen sobre las lluvias, el viento, el calor o el frío que habrá durante el año.

Borrachita
Rocío Adelita de las pistolas