Es el tercer invierno que paso en Finlandia y mi cuerpo aún está en el proceso de adaptación a este cambio.  En México gozaba con regocijo de los rayos del sol como una verdadera lagartija, pero aquí he tenido que sustituir esa luz natural por otros elementos externos que me brinden energía cada día.

Desde mi punto de vista noviembre es el mes más duro, los días son más cortos con una oscuridad más acentuada. A las nueve de la mañana comienza a aclarar y para las cuatro o cinco de la tarde va cayendo gradualmente la noche.

La peor batalla es levantarse por las mañanas cuando las cobijas están calientitas y afuera es de noche, bueno de día… Díganmelo a mí, que tengo síndrome de oso, hasta en México apagaba la alarma cada cinco minutos durante media hora… ¡ups!

…¿Y qué he hecho para sobrevivir esta oscuridad? El primer año encontré un wake-up light, una lámpara que es un reloj despertador, su función es engañar al cerebro… ¡me encanta porque lo hace perfectamente! Por ejemplo, media hora antes de sonar la alarma va encendiendo una luz gradualmente, la idea es que simula los rayos del sol. Aunque sigamos cansados, el cerebro nos dice que ya es de día y hay que levantarse. Lo mejor es cuando suena la alarma con ruidos de la naturaleza, con pajaritos, el mar etc., al contrario de las alarmas insoportables que martillan nuestro cerebro y dan ganas de tirarlas por la ventana.


Pero la lámpara no ha sido la única que me ha ayudado activar mi energía, por recomendación medical, la vitamina D es muy importante y si ésta contiene calcio mejor, ya que los huesos se desgastan más durante el invierno.

Este año estoy comenzando a experimentar la famosa lámpara que sustituyen los rayos del sol. Muchos finlandeses tienen una en su casa, la usan mientras leen el periódico, desayunan, etc. Por mi parte la enciendo mientras trabajo y disfruto de un café o te para inyectar algo de cafeína a mi cuerpo. Esta lámpara es una buena inversión de mi jefe quien será el más beneficiado.. ¡ja,ja!

Tanto los médicos y hasta los mismos finlandeses recomiendan hacer alguna actividad al exterior para recibir la poca luz que hay. Hace algunos meses descubrí los bastones nórdicos para caminata, una invención finlandesa que realmente da resultados porque permite mover el 90% de los músculos y aparte se puede disfrutar de largos paseos en medio del bosque.


Comparte con los demás tus secretos para traer luz en la oscuridad…
Adelita de las Pistolas


Sol, Solecito…

2009/01/25

COLABORACION

Me imagino que alguna vez han escuchado o entonado en el kinder la canción: ”Sol solecito, calientame un poquito por hoy, por mañana y por toda la semana…” que en México sólo sirve para ampliar el vocabulario infantil. Pero al llegar a un país tan gélido como Finlandia, aquellas palabras tiernas de la cancioncita adquieren muchísimo sentido, ¿porqué?

Nunca me pasó por la cabeza el hecho de que una persona pierda su buen humor en un día sin sol, o porque se le fundió el foco de su casa y no encontró repuesto.  El frío y la oscuridad en una noche de invierno se convierten en el “parteaguas” de un juego mental conocido como “Depresión Invernal”.  Para muchos/as resulta increíble que una pequeña variación en el ánimo de la madre naturaleza desencadene el mecanismo de hibernación del reloj biológico. Este reloj es el responsable de dictar el ritmo de nuestras vidas; desde la hora en que debemos abrir el ojo, desalojar los restos de nuestra copiosa cena, hasta tumbarnos en nuestro rinconcito a pierna suelta.

En México nadie se queja de alteraciones en su ritmo interior, ya que el sol es el principal marcapasos de este reloj. Además, es el compañero más fiel y constante de cada día. Pero para aquellos paisanos que emigran a las aguas del norte y no cuentan con esa chispita de luz en su camino, los días se vuelven más y más largos bajo las sábanas. Las fiestas y reuniones se vuelven menos frecuentes y las comidas más abundantes, lo que provoca un aislamiento con mucho “peso”. 

Para poder sobrevivir a una rutina social que demanda presencia y acción de por lo menos ocho horas al día, la vida empieza a ser toda una simulación. En las tiendas de prestigio ya se puede encontrar un curioso despertador que poco a poco va encendiendo una lucecita que trata de imitar el amanecer después de un sueño de una noche de verano. Si con eso no basta para despertar del todo y se necesita recargar más la pila visual, hay unas lamparotas que emiten una luz parecida a una agradable mañana en Cuernavaca.

Otro aspecto a considerar es la iluminación en el interior del hogar, ya que si ésta no tiene suficientes paredes, ventanas, persianas y/o cortinas en tonos claro, agravan aún más los síntomas de un oso al hibernar; en otras palabras hay que vivir dentro de la lámpara de Aladino y no en la cueva de Alí Ba-ba.

Para saber más sobre el tema, pueden encontrar un artículo que realicé en el Instituto Nacional de Salud Pública de Helsinki en colaboración con el Dr Timo Partonen y otros autores, el cual tenía como objetivo analizar el impacto de los síntomas de la depresión estacional, la falta de luz en interiores sobre la calidad de vida y bienestar emocional: http://www.hqlo.com/content/6/1/56

Recuerden que entre menos luz en nuestro cuerpo, más letargo en nuestro espíritu.

Dra. Chilin Ku’uku Nutz
(nombre maya traducido como “la ardilla que interpreta las ideas en una nuez”)

 

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